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Sumario nº 73
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VICENTE LÓPEZ
Un análisis de la siniestralidad en la población menor de 30 años muestra la falta de prevención y la relación existente entre la precariedad de las condiciones de trabajo y la siniestralidad laboral.

El colectivo de trabajadores menores de 30 años muestra a lo largo del tiempo un índice de incidencia de accidentes de trabajo muy superior a la media de la población ocupada. En 2015, último año publicado, el índice de incidencia era de 4.681,3 accidentes con baja por cada 100.000 trabajadores en el tramo de edad de 16 a 19 años, y 3.700,5 accidentes con baja por cada 100.000 trabajadores en el tramo de 20 a 24 años, cuando la media estaba en 3.252 accidentes de trabajo con baja por cada 100.000 trabajadores. Es decir, a pesar de la infravaloración de accidentes de trabajo que recoge esta estadística, es evidente la mayor incidencia que soportan los jóvenes (por encima del 20% respecto de la media).

Una de las explicaciones que se suelen utilizar para explicar esta alta tasa de incidencia de los accidentes de trabajo es la falta de experiencia laboral que tiene este colectivo. Parece evidente que la edad esté asociada a la experiencia, y esta a su vez a cierta perspicacia y habilidad para evitar los “peligros” que subyacen a cualquier actividad laboral. Naturalmente, esta no es una explicación válida, básicamente porque culpabiliza al trabajador del accidente, atentando contra los principios básicos de la prevención de riesgos laborales que señalan que el riesgo debe ser evitado, controlado, más allá de las características sociológicas del trabajador.

Si la edad no es la razón, ¿qué explica estos altos niveles de incidencia? Naturalmente las condiciones de trabajo a las que se enfrentan los jóvenes. Veamos otros datos de interés. El 36,7% de los accidentes de trabajo con baja se concentra en aquellos trabajadores y trabajadoras que tienen contrato temporal, los cuales representan el 24% del total de asalariados. Es decir, 12 puntos de diferencia, lo que viene a corroborar que la incidencia en este tipo de contratos es muy superior al de los contratos de carácter indefinido. ¿Y quién presenta mayores tasas de temporalidad?, las personas jóvenes. Los trabajadores y las trabajadoras menores de 30 años tenían en 2015 una tasa de temporalidad del 53,4% (uno de cada dos trabajadores menores de 30 años tenía un contrato temporal). Otro de los datos llamativos es que el 38% de los accidentes con baja presenta una antigüedad en su puesto de trabajo inferior al año. Evidentemente este dato también está muy relacionado con la edad, ya que el colectivo de jóvenes es el que presenta menores niveles de antigüedad en el puesto de trabajo.

La VII Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo 2011 nos muestra cómo prácticamente la mitad de los trabajadores menores de 30 años, con contrato temporal, no recibe formación e información suficientes sobre riesgos en su trabajo, más del 50% no ha recibido ofrecimiento de la empresa para un reconocimiento médico, y no ha sido realizado ningún estudio sobre riesgos de su puesto de trabajo.

En resumen, todo indica que los jóvenes se ven enfrentados a prácticas de gestión más precarias, con contratos de trabajo temporales, de escasa duración, y con menos información y formación sobre riesgos laborales en su puesto de trabajo, lo que aumenta su exposición a los diferentes factores de riesgo y, por lo tanto, a mayor siniestralidad laboral.

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