
JUAN PEDRO LÓPEZ*
En el centro de trabajo de la empresa Palacios Alimentación S.A. ubicado en Albelda de Iregua, los distintos sindicatos con representación en la empresa (CCOO, UGT y USO) están trabajando unidos para exigir a la empresa que cambie su actitud hacia la prevención. CCOO instó a la empresa y a la Inspección de Trabajo a que se aplicara el método CoPsoQ-ISTAS21 y UGT y USO se sumaron a la iniciativa. Las denuncias que hace la delegada de CCOO sobre el trato que reciben los trabajadores en la empresa son de calado.
La escena no es casual; el grupo de trabajo compuesto por Jorge Tejada, técnico del Gabinete de Salud Laboral de CCOO en La Rioja; María López, responsable de Salud Laboral de USO, y lo miembros del comité de seguridad y salud de la empresa se encuentran reunidos en la sede de CCOO-La Rioja para acordar la estrategia que consiga que la empresa Palacios Alimentación S.A. retome con seriedad el trabajo de evaluación de riesgos psicosociales que inició utilizando el método CoPsoQ-ISTAS21 y se tome en serio su obligación de garantizar que trabajadores y trabajadoras no pierdan su salud en el tajo.
La organización del trabajo en la empresa plantea serios problemas a los trabajadores y trabajadoras. Charo Pérez (delegada de prevención de CCOO y miembro del comité de seguridad y salud en Palacios Alimentación) explica que “en la sección de pizzas se aplicó el ISTAS21 y los resultados fueron bastante alarmantes. En 11 de las dimensiones que evalúan los riesgos psicosociales a los que están expuestos los trabajadores y trabajadoras de las distintas secciones, la situación es la peor de las posibles”. “Por ejemplo, en la sección de pizzas –explica Charo– los trabajadores no pueden organizar sus vidas. De la noche a la mañana les cambian de sección y a veces de turno, sin tener en cuenta si eso afecta a cuestiones de conciliación familiar de todo tipo, incluidas las vacaciones pactadas entre el trabajador y la empresa”.
“La empresa está introduciendo cambios, pero se empeña en hacerlo unilateralmente, y a veces no son lo más acertados, sin contar con la participación de los trabajadores y eso es una equivocación”, afirma José Caballero. La aplicación del método de evaluación de riesgos psicosociales CoPsoQ-ISTAS21, que hubiera garantizado la participación de los trabajadores en el proceso de cambio, se interrumpió al llegar a la fase de creación del grupo de trabajo para abordar las soluciones preventivas: “No hubo acuerdo sobre quién debía integrar el grupo, pues la empresa quería seleccionar ella a los que formarían parte de ese grupo como representantes de los trabajadores. Los sindicatos no aceptamos porque nosotros queríamos que en ese grupo estuvieran los trabajadores que realmente conocen los problemas y no los que decida la empresa”, explica Charo.
Lo cierto es que en Palacios Alimentación S.A. hay suficientes problemas como para que la dirección cambie de actitud. “No queremos sanciones y multas para la empresa –continúa Caballero–, lo que queremos es que se hagan las cosas bien”. Caballero se expresa en esos términos porque acaba de llegar a la empresa un nuevo requerimiento de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social. La casualidad quiso que durante una de las últimas visitas de la Inspección de Trabajo al centro que la empresa tiene en Albelda de Iregua, se produjera un accidente de trabajo –el corte de la mitad de la primera falange del dedo de una trabajadora, en una máquina que se había adaptado con nuevas protecciones de seguridad y en la que anteriormente se habían producido muchos accidentes–. La Inspección reclamó la evaluación de riesgos y el responsable de prevención de la empresa le contestó que no se había hecho porque era una máquina en prueba y no era necesario. Este razonamiento no ha sido aceptado por la Inspección, quien insiste en que: “Cualquier modificación del puesto de trabajo requiere de una evaluación de riesgos realizada con carácter previo”.
A trabajar con el brazo en cabestrillo
Pero no sólo falla la prevención sobre el papel, sino también la vigilancia de la salud y la atención médica de las mutuas. La delegada de CCOO en Palacios Alimentación S.A. acaba de sufrir un accidente in itínere y ha pasado personalmente por la Mutua Universal, que la empresa tiene contratada. Su experiencia directa confirma lo que ella ya sabía: que los trabajadores no están siendo atendidos en condiciones.

“La mutua se niega a dar la baja a los trabajadores que han sufrido accidentes y enfermedades profesionales”, explica Charo Pérez. Se trata de una situación dantesca: los trabajadores se van de la mutua sin saber si están de baja o no porque el médico les dice que ha de consultar con la empresa. “Que tenía que consultar con la empresa lo he escuchado yo literalmente –afirma Charo–, pero en otras ocasiones lo que hace es decirle al trabajador que vuelva mañana y consulta con el responsable de recursos humanos a lo largo del día”. Según la delegada sindical, la excusa que pone el servicio médico para no decidir si le da o no la baja al trabajador es que tiene que contactar con la empresa para que le den el parte de accidente, “pero en realidad son auténticas consultas sobre si se da o no la baja”. Para apoyar con datos una denuncia tan contundente, Charo refiere un caso en el que el responsable de recursos humanos le comunicó al médico de la mutua un cambio de tarea para que la trabajadora contusionada (con un brazo en cabestrillo) en lugar de estar de baja estuviera en otro puesto diferente al suyo, comprobando las fechas de caducidad de las pizzas. “¿Cómo se puede colocar a una trabajadora con un brazo en cabestrillo a vigilar fechas y pinchados de envases si va a tener que coger la pizza y retirarla en caso de que encuentre un defecto en el envasado? Esto no son condiciones laborales del siglo XXI”, concluye la delegada sindical.
El Gobierno y la Inspección de Trabajo no actúan con contundencia cuando esta empresa y otras incumplen reiteradamente la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, ni tampoco con las mutuas que actúan a conveniencia de las empresas, no reconocen accidentes de trabajo ni enfermedades profesionales, a pesar de existir varias denuncias interpuestas por el comité de seguridad y salud de la empresa, hay que arrancárselo literalmente en el juzgado de lo social, una práctica que cada vez es más habitual, teniendo en cuenta que hay un porcentaje elevado de trabajadores que no reclaman. En lo que va de año, CCOO a través del gabinete técnico y jurídico ha ganado un porcentaje alto de casos presentados en el juzgado de lo social. Con la copia de las sentencias firmes en la mano hemos mantenido reuniones con la directora de la Inspección Trabajo y el director general de la Seguridad Social para demostrarles que el EVI (equipo de valoración de incapacidades) no funciona, porque si funcionara la mayoría de estos casos no hubieran tenido que llegar al juzgado de lo social, y su respuesta es que su actuación es la correcta. Seguiremos exigiendo a las empresas, Gobierno y autoridad laboral que hagan cumplir la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y animar a los trabajadores para que reclamen cualquier abuso que se cometa en sus empresas.
En relación a este caso es importante señalar que la acción sindical unitaria en materia de salud y seguridad muestra que es posible conseguir cosas si se afrontan de manera decidida y pensando exclusivamente en cómo mejorar las condiciones de trabajo al margen de las siglas sindicales a las que cada uno representa. Tener en cuenta que para intervenir de manera eficaz en salud laboral es imprescindible la participación activa de los trabajadores, que son quienes mejor conocen los riesgos a los que están expuestos y las mejoras preventivas que se podrían impulsar; es lo que dice la ley, pero además es lo que dicta el sentido común. Y en Palacios Alimentación S.A. los delegados lo saben y lo tratan de impulsar a pesar de las resistencias empresariales.
* Juan Pedro López es secretario de Salud Laboral de CCOO-La Rioja.
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