¡Baciyelmol! Terció Sancho Panza y con ello
zanjó
la disputa entre el barbero y Don Quijote sobre si lo que su
señor llevaba por casco era una bacía de afeitar
o el
famoso yelmo de Mambrino. Y se quedó tan pancho.
Siglos
más tarde, con piruetas lingüísticas del
mismo
estilo, algún escudero burócrata puso en
circulación lo de flexicurity. Y también se
quedó
a gusto. De paso puso a los servicios de
traducción en el
brete de si flexiseguridad o flexiguridad,
Por estos pagos de neustra crítica actualidad
económica,
los hay que quisieran hacer un uso creativo de la gramática
en
el marco del diálogo social pero andan escasos de
imaginación. ¿Qué palabro inventar
para referirse
al despido libre sin que se note? Seguro que lo de Damociempleo no les
parecerá muy afortunado.
Hablemos, pues, de neologismos. Ya que esta revista es un poco
baciyélmica-la misma cabecera nos delata- hemos querido
hacer
honor a neustras señas de identidad con una
aportación
que luce como titular de esta contraportada. Efiquidad: eficiencia +
equidad. Un término que ofrecemos amable y
desinteresadamente a
nuestros particulares sanchopanzas frustrados como contrapunto a otro
de sus fracasados intentos neologísticos:
¿privasalud?
¿negociencia? ¿corrupmutua? ¿policimedicina?
Efectivamente, parece que los ideólogos de la patronal no
consiguen un disfraz amable para sus propuestas de
privatización
descarada de las mutuas, a las que siguen considerando entidades de
negocio genuinamente patronales y con ánimo de lucro y para
las
que reivindican un marco de liberalización radical que
incluya
la discrecionalidad en el control de las bajas o la
declaración
de contingencias. Han llegado a argumentar que lo contrario
podría dar lugar a un riesgo de sobredeclaración
(sic) de
accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.
¿Quién dijo que andaban escasos de
imaginación?
Una y otra vez repiten la vieja cantinela que equipara eficiencia y
privatización, sin enterar de de que es un mantra ya caduco.
¿O es que el despilfarro irresponsable que ha sumido al
mundo en
esta crisis ha venido de un sistema público ineficiente? No
deja
de sorprender, por otra parte, que en la peculiar hoja de ruta patronal
para mejorar la eficiencia de las mutuas no figure la lucha contra la
corrupción. Será la moda Gürtelcamps.
Al otro lado del Atlántico, por estas mismas fechas, Barak
Obama
está tratando de convencer a los norteamericanos de que es
socialmente inadmisible que la mejor medicina del mundo deje sin
asistencia a 47 millones de ciudadanos. En frente tiene a quienes
defienden-y lo hacen con uñas, dientes y millones de
dólares-la eficiencia sin equidad, es decir, el negocio por
encima de los derechos.
Adivine con quién se alinearía la CEOE en el
debate estadounidense.