Las
posibilidades de organización del trabajo a turnos son
múltiples y variadas: pueden ser fijos o rotativos, con
ciclos
cortos o largos, incluyendo el nocturno o no, incluyendo festivos o no,
etc. En todos los casos estos sistemas nos obligan a trabajar en
momentos en los que nuestro cuerpo debería estar descansando
o
en momentos del día y de la semana en los que
deberíamos
estar fuera de la empresa, relacionándonos con otras
personas.
Es por esto que todos los sistemas de turnos afectan de manera negativa
a la salud de los trabajadores que los sufren. Si queremos mejorar la
salud de los trabajadores debemos intervenir en la
organización
del trabajo, buscando sistemas de turnos que sean lo menos nocivos
posibles, y para esto la vía sindicalmente más
eficaz es
la negociación colectiva.
El
instrumento que nos permite abordar la negociación colectiva
de
los sistemas de turnos con mayores garantías para mejorar la
salud de los trabajadores es la obligación legal que tiene
el
empresario de realizar la evaluación de los riesgos
psicosociales, la cual nos aportará los argumentos y la
legitimación para cambiar los aspectos nocivos que tengan
los
sistemas de turnos que existan en la empresa. Pondrá en
evidencia, por ejemplo, los obstáculos que tiene el trabajo
nocturno o en festivos para el cuidado de los hijos; las dificultades
para elegir el periodo de vacaciones (compatibles con las de la
familia) dentro de un sistema de turnos rígido o de realizar
más descansos en el turno de noche; la
preocupación que
muestran los trabajadores por si les cambian el horario cuando hay
ausencias de trabajadores de otros turnos; si se les reconoce
adecuadamente el esfuerzo derivado de la rotación que
realizan y
si el personal de los turnos es demasiado ajustado o no se tienen
suficientes descansos y ello provoca sobrecarga de trabajo, etc.
La
evaluación de riesgos psicosociales aporta los argumentos e
identifica los aspectos nocivos de un sistema de turnos. La
negociación colectiva es la herramienta para modificarlos y
hacerlos menos dañinos, incidiendo sobre tres aspectos
fundamentales que debemos tener en cuenta: las compensaciones, el
empleo y la gestión individual del tiempo.
En
el marco de las necesarias compensaciones que deben de tener los
sistemas de turnos, debemos complementar la puramente
económica
(hoy todavía hay empresas donde se trabaja a turnos sin
compensación económica) con otras relacionadas
con el
tiempo de trabajo a turnos. Por ello es urgente y necesario abordar una
menor jornada anual de los trabajadores a turnos; reducir los
años de vida laboral que se permanece en un sistema de
turnos,
además de aumentar los descansos en el turno de noche
(dividir
la producción en el 33% del total en cada turno es un error
de
planificación demasiado extendido en el sector industrial;
no se
puede exigir la misma productividad al trabajador nocturno porque los
ciclos socio-biológicos no lo permiten)
Un aspecto que incide directamente
sobre la cantidad de empleo es
prever como se van a cubrir las ausencias de los trabajadores y
cómo se van a cubrir esas incidencias para que eso no acabe
siendo un sobreesfuerzo para la plantilla del turno. Un sistema de
turnos que no tenga en cuenta esta premisa no tendrá un buen
funcionamiento. Es necesario incrementar las plantillas para cubrir las
ausencias, pero también para conseguir los objetivos de
reducción de jornada, e incremento de descansos.
En la gestión del
tiempo (descansos entre jornadas y
ciclos, días excedentes de calendario, vacaciones, hora de
comienzo y final de cada turno, etc) deben establecerse unas
mínimas condiciones que satisfagan a la mayoría.
Pero esa
articulación colectiva del tiempo debe permitir la necesaria
gestión individual de los descansos: todo el mundo no se
adapta
de igual forma a los cambios en los biorritmos, ni tiene las mismas
necesidades de relación social, ni las mismas cargas
familiares.
Si la empresa tiene la potestad de organizar el trabajo, debemos
conquistar el derecho de los trabajadores de organizar los descansos
colectiva e individualmente. La bolsa de horas de gestión
individualizada, negociada en el XV Convenio General de la Industria
Química es una muestra del desarrollo de este derecho.
* Responsable del Sector
Químico, Salud Laboral y Medio Ambiente de
FITEQA-Cataluña.