Dossier: Trabajo y sufrimiento


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Parece increíble pero ha sucedido en Real de Gandia, una
pequeña población de la Comunitat Valenciana. La madrugada del día 27 al 28 de
mayo de 2009, el trabajador Franns Rilles Melgar, nacido en Bolivia hace
33 años, se incorporó a su trabajo en la panificadora Horno Rovira Safor S.L,
como cada noche desde hace dos años, sin contrato y sin derechos. Una vez
distribuida la faena entre su compañero Álex y él, Franns se dirigió en
solitario hacia la mezcladora donde se elabora la masa del pan. Se puso, como
era habitual, a introducir dentro de la amasadora industrial los ingredientes
necesarios, cuando una de las bolsas de levadura cayó dentro de la máquina. De
forma refleja, el trabajador se apresuró a cogerla, siendo atrapado por el
gusano de la máquina que funcionaba a más revoluciones de lo habitual. A pesar
de llevar tanto tiempo en la empresa, jamás recibió formación ni información
alguna de los riesgos a los que estaba expuesto. La máquina le atrapó el brazo
izquierdo, parece ser por encima de la muñeca, y dado el movimiento giratorio de
la misma, se lo fue tronchando de forma violenta, a pesar de los esfuerzos de
Franns para parar la máquina.
Esta labor se alargó demasiado, dado que el sistema de parado de emergencia se encontraba precisamente a la izquierda. Finalmente, y no sin esfuerzo, Franns consiguió con su mano derecha parar la máquina. Como trabajaba solo, se dirigió como pudo, e intentando no desmayarse, a la entrada principal de la empresa, donde después de 10 largos minutos de nerviosismo y gritos, apareció su compañero, que llamó a los jefes Raúl y Javier Rovira. Raúl subió a Franns en una furgoneta de reparto para acompañarlo al Centro Hospitalario, Francisco de Borja de Gandia. Una vez se aproximaban al citado Hospital, el empresario le instó al trabajador a que ocultara que el accidente había sido de origen laboral y le abandonó 100 metros antes de llegar al hospital.
Mientras Franns intentaba llegar a pie a Urgencias, perdiendo mucha sangre, Raúl Rovira volvió al centro de trabajo, apresurándose a llamar a otro trabajador para que le ayudara a vaciar la amasadora con el brazo dentro. Son los médicos que atienden a Franns quienes denuncian el caso a la Guardia Civil, y les instan a volver al centro de trabajo para buscar el brazo amputado con la intención de estudiar su posible recuperación. Finalmente, la Guardia Civil encuentra el brazo de un contenedor de basura bastante alejado de la empresa, el día 29 de mayo a las 12 h. Prueba más que fehaciente de la alevosía de los empresarios. El trabajador, además de haber perdido su brazo izquierdo tiene serias lesiones pulmonares e incluso cardíacas que lo mantienen en la Unidad de Cuidados intensivos.
Las autoridades valencianas han clausurado el centro de
trabajo, pero según explica Juan Martínez, secretario de Salud Laboral de CCOO
del
País Valenciano, “la empresa sigue desarrollando su actividad en unas
instalaciones cercanas al ayuntamiento de Real de Gandia”. Mientras Franns
permanece en la UCI, la Guardia Civil ha dejado en libertad a los “empresarios”.
Todos estos datos están en la denuncia que CCOO ha presentado ante los juzgados.
El sindicato se hará cargo de la asistencia jurídica al trabajador en busca de
justicia, si es que existe algo así para un caso como éste. Y ahora, toda la
sociedad que tolera impasible los contratos ilegales y la explotación de
población inmigrante, se alarma ante la barbarie con la que convive,
tranquilamente, día a día.
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