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Las estadísticas oficiales del primer trimestre de 2009 apuntan una reducción notable de los accidentes de trabajo. El número total de accidentes de trabajo con baja disminuye un 33%. Aunque este descenso esté en relación con la reducción de la población trabajadora sometida a riesgo, la variación es demasiado grande y cabe buscar otras explicaciones.
En el primer trimestre de 2009 se ha reducido de manera drástica la población ocupada en el sector de la construcción (-25%) y de la industria (-12). Estos sectores acumulan una parte importante de los accidentes y la caída de la actividad y del empleo aquí puede tener un efecto multiplicador en la disminución de las Lesiones por Accidente de Trabajo (LAT). Ha disminuido significativamente también el empleo temporal. Si tenemos en cuenta que la posibilidad de sufrir un accidente es 2,5 superior en estos trabajadores respecto a los fijos, su disminución puede conllevar una reducción de los accidentes.
Por último, la crisis económica, además de la caída del empleo, suele llevar aparejada una disminución de la intensidad del trabajo. En general, se eliminan las horas extraordinarias y se trabaja a menor ritmo. Esto es difícil de medir y evaluar, dado que las estadísticas no lo reflejan, pero sus efectos son reales, pues la exposición a riesgos es menor cuando disminuye la intesidad del trabajo sobre todo en determinados sectores. Igualmente hay una disminución generalizada de los accidentes de tráfico, también de los de origen laboral, los in itínere y los en misión, como resultado de un menor uso del coche particular y de unas políticas públicas dirigidas a combatir los accidentes de tráfico.
Son todas éstas posibles explicaciones a una caída tan drástica de las lesiones por accidente. Pero son sólo eso, hipótesis que habrá que verificar y contrastar en los próximos meses. En cualquier caso, la disminución de los daños, si es real, nunca es una mala noticia.
Por su parte, las enfermedades profesionales siguen su errática evolución: disminuyen los totales, principalmente a expensas de la disminución de los procesos con baja, mientras que las enfermedades sin baja declaradas aumentan discretamente. La disminución es más marcada en los hombres que en las mujeres. Sin embargo, en lo que respecta a las enfermedades profesionales, hay que señalar que el registro oficial no ofrece ninguna pista, dado el subregistro existente. Cualquier cosa que no sea mejorar la notificación y reconocimiento nos lleva en la mala dirección y nos aleja de la realidad.
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Fuente: Ministerio de Trabajo e Inmigración. Estadística de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales (www.mtas.es)
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