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FERNANDO RODRIGO
El nuevo secretario de Salud Laboral de Confederación de CCOO, Pedro José Linares, nació en Madrid, un día de la mujer trabajadora de hace 45 años. Y quizás no sea casualidad que una de sus primeras actuaciones en salud laboral, desde el servicio de prevención del Ministerio de Justicia, fuera conseguir un cambio de puesto para una mujer embarazada que trabajaba en un servicio de reprografía: “costó muchísimo que lo entendieran” afirma. Ha llovido mucho desde entonces y Pedro José Linares asume su nueva responsabilidad en un momento especialmente difícil.
Llegas a la Secretaría de Salud Laboral en un momento muy marcado por la crisis económica ¿Qué te encuentras?
En el sindicato, me encuentro con un recorrido importante en materia de salud laboral desde el cual tenemos capacidad de presión y prestigio. En los últimos 15 años hemos conseguido que la salud laboral pase de ser un elemento casi anecdótico en la acción sindical que se desarrollaba en todos los niveles -empresa, sector, diálogo social general, etc-, a ser un elemento central. Hemos sabido hacer descender la lucha por unas condiciones de trabajo saludables, desde las leyes y las mesas del diálogo social, hasta los centros de trabajo. Y en esto ha sido clave la creación de una red de más de 80.000 delegados de prevención. En cuanto al momento presente, me encuentro con una situación muy complicada porque la patronal está en enrocada en una posición de bloqueo de la Estrategia Española de Salud Laboral cuyo desarrollo está previsto entre 2007-2012.
¿En qué consiste ese bloqueo?
La CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales) se ha marcado como objetivo aprovechar la crisis económica para obtener un modelo de mercado de trabajo que les facilite una mayor tasa de beneficio. Su discurso es que todo lo que se avance en salud laboral les genera costes y por tanto hay que bloquearlo. Y se equivocan diametralmente, porque en salud laboral no hay capacidad de negociación hacia atrás. Socialmente sólo hay una dirección posible: seguir avanzando en la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores. Un trabajador o una trabajadora no vende salud cuando va a trabajar. Así que la pagana de la crisis no puede ser la salud laboral.
¿Cuál va a ser la postura del sindicato?
Por un lado vamos a intentar desbloquear las mesas de negociación, y por otro, exigiremos al gobierno el cumplimiento de las medidas que prevé la Estrategia aun sin acuerdo de la patronal. Sin la patronal es difícil avanzar pero no estamos dispuestos a renegociar lo que ya hemos acordado. Podemos hablar de plazos y de cadencia pero no vamos renegociar ni el objetivo último ni implantaciones parciales. La Estrategia es un todo que ya tiene los equilibrios dentro. O desarrollamos todo o, al final, el fracaso también es del gobierno. No olvidemos que la Estrategia es fruto de un acuerdo a cuatro bandas: patronal, sindicatos, gobierno y comunidades autónomas que fue después al Consejo de Ministros y se convirtió en acuerdo de gobierno. Está claro que el gobierno tiene voluntad y no lo tiene fácil, pero CCOO no va a permitir, por ejemplo, que una mayoría de los trabajadores se quede fuera de las políticas activas de salud laboral porque la patronal se niegue a implantar los agentes territoriales y sectoriales para la protección de la salud laboral que están previstos en la Estrategia.
¿Por qué se resisten tanto a su implantación?
Porque supone empezar a tutelar las condiciones de trabajo de los empleados de más de 300.000 pequeñas y medianas empresas de todo el Estado que no cuentan con representación sindical. El trabajo de estos agentes serviría para corregir un hecho evidente: en muchas empresas la salud laboral es sólo una carpeta con unos papeles por si viene la Inspección y no hay ni prevención ni vigilancia de la salud “real”. Hay dinero destinado por la Seguridad Social a la puesta en marcha de esa red de agentes pero la patronal se niega en rotundo a concretar un acuerdo que negoció y firmo en junio de 2007. Pero, además de los agentes, hay muchas otras cosas importantísimas en la Estrategia dirigidas a corregir los problemas que tiene nuestro modelo de salud laboral: la baja calidad de la prevención que se hace en las empresas, los recursos insuficientes de la inspección de trabajo, la formación a todos los niveles, etc. Así que no podemos permitir el bloqueo de un acuerdo como éste.
Pero… ¿Es que, realmente, el empresariado español concibe a los trabajadores como un recurso de usar y tirar en el que la inversión en salud laboral es visto sólo como un coste inasumible?
Lo que yo veo es que el empresariado sólo percibe que la salud laboral es necesaria cuando ve que su productividad baja porque algún trabajador ha sufrido un accidente de trabajo. Pero la tónica general es pensar “a mi no me va a pasar”. Es cierto que hay una diferencia fundamental entre patronales. Yo creo que la CEOE es más un lobby que una representación de las necesidades empresariales en España. Cualquier patronal de las pequeñas tienen una visión de la salud laboral más abierta que la CEOE en las mesas negociadoras.
¿Cuáles son las prioridades para este mandato?
La Estrategia es una prioridad absoluta porque en ella se
contienen acciones consensuadas para la mayoría de temas importantes para el
sindicato. Me estoy refiriendo a cuestiones como el reconocimiento de las
enfermedades profesionales, el incremento de la participación de los
trabajadores y trabajadoras en las políticas preventivas, la potenciación de los
recursos de las distintas administraciones que trabajan en prevención, la
visualización de los riesgos que se consideran emergentes pero que no son
emergentes sino que son más invisibles, como los riesgos psicosociales o de
género. En definitiva, hemos de trata de corregir los defectos del modelo
actual, porque se ha tendido más a un cumplimiento burocrático de la ley que al
desarrollo de políticas efectivas de prevención de la salud de los trabajadores.
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¿Qué valoración hace de un proceso congresual tan disputado?
Creo que se han roto algunos clichés. Hemos roto con situaciones de inercia en los que mayoría y minoría estaban en posiciones cerradas, y hemos configurado un proyecto más abierto en el que la organización se fortalece y se abre a nuevas perspectivas, enriqueciendo el debate y la acción. Una muestra de esa integración de perspectivas es que en la nueva ejecutiva todas las sensibilidades tienen secretarías, con lo cual todo el mundo tiene posibilidades de implicarse y comprometerse en el trabajo del sindicato.
La Secretaría de Salud Laboral y Medio Ambiente que antes era una, ahora son dos ¿A qué responde el cambio?
Esta separación responde a la intención de focalizar mucho el trabajo de la Secretaría de Salud Laboral en el ámbito de la empresa y de la acción sindical. Cuando llevas muchos temas tienes menos capacidad de incidencia y tanto Salud Laboral como Medio Ambiente son terrenos en los que hay un trabajo inmenso.
¿Qué proyectos tiene a nivel interno?
Yo creo que el sindicato a nivel confederal ha
incorporado definitivamente la centralidad de la salud laboral en la acción
sindical pero hemos de mejorar la articulación de los recursos que ponemos en
marcha en los distintos ámbitos. Quiero decir que hay federaciones y territorios
que lo están haciendo muy bien pero hay otros en los que la salud laboral aún no
ha adquirido la centralidad necesaria y eso debemos trabajarlo. Igualmente, hay
acciones y enfoques importantes en las federaciones y en los territorios que no
llegan a impregnar el trabajo en la Confederación, y ahí también debemos
mejorar. Para conseguirlo me estoy planteando crear grupos de trabajo pequeños y
más centrados en temáticas específicas que impliquen a las personas y
organizaciones que puedan tener interés o estar afectadas por dichas
problemáticas, con el objetivo de lograr dinámicas más participativas y
socializar y transferir las distintas experiencias.
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