Dossier: Accidentes de tráfico relacionados con el trabajo
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CARLOS MARTÍNEZ*
El desplazamiento de los trabajadores a sus centros de trabajo ha cambiado sustancialmente a lo largo de las dos últimas décadas. A peor. Su vivienda está cada vez más alejada del lugar donde trabajan. Además de los graves problemas ambientales que genera (urbanos y globales), el desplazamiento en coche al trabajo supone un elevado coste económico para los trabajadores, mayor estrés, pérdida de tiempo por los atascos y una elevada siniestralidad.

El modelo territorial actual genera el alejamiento y la segregación de las zonas residenciales e induce, por ello, una mayor necesidad de movilidad, favoreciendo, además, el uso y abuso del automóvil frente al transporte público. Es esencial que el sindicato intervenga en el debate sobre la planificación urbanística y trate de que se incorporen criterios de cercanía y que se prevean sistemas de transporte públicos adecuados a las necesidades del transporte al trabajo. Aquí hay que aplicar también criterios de prevención.
Junto a eso hay que estudiar donde están los déficits más importantes de transporte público y hacer propuestas concretas para mejorarlo y ampliarlo, abordando el tema del transporte a los polígonos industriales que suelen tener graves carencias que obligan al uso masivo del automóvil.
Alternativas al vehículo individual
En el ámbito de cada empresa cabe abordar el tema con un amplio abanico de propuestas. La acción sindical es muy distinta según se trate de una PYME o de un centro de trabajo grande, de que la empresa esté situada en el centro de la ciudad o en la periferia. En cualquier caso se pueden plantear algunas iniciativas como las siguientes:
Los polígonos industriales en las grandes áreas metropolitanas están especialmente mal comunicados por transporte público. Cuando se diseñan las infraestructuras o los servicios del metro o las líneas de cercanías-RENFE casi nunca se piensa en comunicar los polígonos. El resultado es una utilización masiva del automóvil para acudir a las empresas.
En el municipio de Tres Cantos (Madrid) se ha puesto en marcha con éxito una actuación de transporte público de tipo lanzadera. Durante tres meses, y subvencionado por el programa SAVE, funcionaron de lunes a viernes de 6´30 a 9´30 y de 17 a 20 h., dos autobuses sincronizados con la llegada de los trenes que hacían el recorrido entre la estación de cercanías y la zona industrial. El servicio era gratuito y exclusivo para los trabajadores/as del polígono que disponían de una tarjeta identificativa facilitada por el Ayuntamiento. Se creó también un Centro de Información y Gestión del Transporte que informaba sobre todos los servicios de transporte colectivo, facilitando gratuitamente durante un tiempo el abono de transporte público de la Comunidad de Madrid para incentivar su uso. Como la experiencia-piloto tuvo un notable éxito, el Ayuntamiento decidió poner en servicio dos líneas circulares (en los dos sentidos) que recorrieran el polígono pasando por la estación de cercanías y el centro urbano cada 15 minutos en horas punta y cada 30 en horas valle.
Planes de movilidad
El Plan de Movilidad de la empresa Kanguros (actualmente Antalis Iberia S.A.) ilustra cómo con una buena disposición de empresa, sindicato y trabajadores posibilita la mejora de las pautas del transporte al centro de trabajo. Se trata de una empresa, comercializadora de papel, que durante 1998 trasladó su centro de trabajo de Torrejón de Ardoz a la localidad de Velilla de San Antonio, distante unos 12 kilómetros y con menores servicios de transporte público. Hasta ese momento el 70% de los trabajadores/as acudía al trabajo en su automóvil.
Se firmó un acuerdo con la dirección que incluyó fundamentalmente dos medidas:
El acuerdo funciona satisfactoriamente. De los 173
trabajadores de plantilla 34 acuden en coche
compartido, y 40 usan el servicio de lanzadera (en total
el 43%). El resto acuden en coche individual, en
transporte público, y algunos, a pie.
También en Cataluña se han llevado a cabo múltiples
iniciativas para promover un transporte a los centros de
trabajo más sostenible y racional. CC.OO. realizó en
2002 un estudio sobre movilidad en el polígono
Industrial de Zona Franca (Barcelona), uno de los más
grandes de Europa, donde existían déficits importantes
en el transporte público. En este y en otros del área
metropolitana de Barcelona, el sindicato realizó diversas
propuestas de mejora que permitieron dotar a la zona
de servicios de autobuses para conectar mejor los
centros de trabajo. Actualmente existe un acuerdo con
la patronal catalana y la Generalitat para estudiar
conjuntamente la movilidad.![]()
* Carlos Martínez es adjunto del Departamento Confederal de Medio
Ambiente de CC.OO.

ANTONIO MORCILLO*
En 1.999 el polígono Industrial SEPES de Sagunto (Valencia) concentraba más de 50 empresas, la mayor parte de ellas instaladas como consecuencia del cierre de la cabecera de Altos Hornos del Mediterráneo, con un censo de más de 2.000 trabajadores y trabajadoras. El principal acceso al polígono era y es una pequeña carretera que une el puerto marítimo con las carreteras nacionales N-340 y N-224, y que soportaba el paso de más de 12.000 vehículos diarios de los cuales 3.000 eran camiones. Los accidentes eran frecuentes –muchos de gravedad- y los atascos constantes, lo que producía un incremento del riesgo, además del aumento de los tiempos necesarios para los desplazamientos y más consumo de combustible. Estos problemas los sufrían los trabajadores varias veces al día.
Ante ello, Comisiones Obreras de Camp de Morvedre
decidió realizar una campaña de actuaciones
encaminada a exigir mejoras en los accesos citados,
pues a la aglomeración existente se estaba sumando
la originada por la ampliación del puerto y su futuro
tránsito de mercancías. Se empezó con una asamblea
de las secciones sindicales de las empresas del
entorno de esa carretera. Los diferentes comités de
empresa trasladaron la reivindicación a sus empresas
y se emplazó al Ayuntamiento de Sagunto, a la
Delegación del Gobierno en la Comunidad
Valenciana, a diferentes consejerías de la Generalitat
y al Ministerio de Fomento, a tomar cartas en el
asunto y realizar las obras necesarias de
desdoblamiento y adecuación de la carretera que,
por otra parte, ya estaban proyectadas y
presupuestadas en 1.500 millones de pesetas desde
1.995.
Esas reivindicaciones fueron apoyadas con
concentraciones y cortes de tráfico en la carretera, así
como con convocatorias de paros de 5 minutos en
todas las empresas afectadas. Se celebraron varias
reuniones en el Tribunal de Arbitraje Laboral donde se
acordaron acciones conjuntas con las empresas,
mociones de apoyo en el Ayuntamiento y reuniones
con las diferentes administraciones. En este periodo
también intervino junto a CC.OO. la Asociación de
Empresarios de Camp de Morvedre -ASECAM-.
Afortunadamente el resultado final es que las obras
proyectadas de esa carretera y la mejora de los
accesos están en proceso de ejecución y serán realidad
dentro de unos meses.
* Antonio Morcillo es responsable de salud laboral de la Unión Intercomarcal Camp de Morvedre-Alto Palancia de CC.OO.PV
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