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Sumario nº 15
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La agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo recopila experiencias de distintos paises (*)

CLAUDIA NAROCKI

En demasiadas ocasiones se pretende reducir la accidentalidad utilizando sólo carteles y cuñas publicitarias. Sin embargo, empieza a conocerse ya una buena variedad de campañas imaginativas para promover la aplicación de medidas concretas contra la accidentalidad. Una revisión de veintidós programas con resultados positivos realizados en los 15 estados miembros de la Unión Europea, ha permitido a la Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo la publicación de un informe sobre programas para la reducción de accidentes.

Se puede intervenir con éxito

Cuando la iniciativa se toma en las propias empresas, y los problemas abordados están bien delimitados, los efectos son fácilmente mensurables, y a veces también trasladables. Es el caso, por ejemplo, de una empresa de confección que ideó un dispositivo de encapsulado de agujas de las máquinas de coser para impedir pinchazos sin obstaculizar una buena visibilidad. La solución adoptada se introdujo mediante la participación de los trabajadores y supuso una mejora en el diseño del dispositivo para la prevención en el origen. Ello dió lugar posteriormente a la adopción de un nuevo estándar para la construcción de máquinas de coser mediante una nueva norma ISO. Es decir, esta mejora revertirá en toda la industria de la confección y en toda actividad en la que se utilicen máquinas de coser.

Una empresa de confección ideo un dispositivo de encapsulado de agujas de las máquinas de coser para impedir pinchazos sin obstaculizar una buena visibilidad

En el ámbito territorial, además de incluir el llamado Programa Aragón del que se ha nutrido la experiencia española de Planes de Acción Preferente, el informe cita el caso de un programa promovido por las autoridades de la región de Toscana en Italia para la construcción del tren de alta velocidad. Se trata de una obra muy compleja que al finalizar tendrá una longitud de 78 km, de los cuales 73 son túneles. Se preveían todo tipo de riesgos (seguridad, higiene, ergonomía, etc.) agravados por la diversidad de empresas trabajando en el mismo sitio, más las dificultades para asegurar primeros auxilios en zonas de difícil acceso, la necesidad de organizar servicios médicos para trabajadores desplazados desde otras regiones, etc. Ante esta situación, el departamento regional de prevención asumió un papel activo, definiendo el nivel de prevención que las empresas debían alcanzar, revisando los planes y dictando circulares concretas. Además, estableció un observatorio de la situación de salud y seguridad en tiempo real, de modo que la información diera lugar, de forma inmediata, a rectificaciones cuando hicieran falta. Este programa fue dotado de recursos suficientes para contratar un equipo de técnicos altamente especializados, enfermeros para puntos de primeros auxilios, helicópteros para evacuación rápida y equipos de protección. Las obras aún no han finalizado por lo que el programa sigue en pie y los resultados son satisfactorios.

También resulta de interés una experiencia de reducción de accidentes en el sector agrícola de Dinamarca. Tras el fracaso de sucesivas campañas informativas, se llegó a la conclusión de que había que conocer mejor las condiciones de trabajo en el sector y las causas de los accidentes. Para ello se diseñó un estudio con el objetivo de desarrollar un modelo preventivo adaptado a las peculiaridades del trabajo agrícola. Entre otros instrumentos, se puso en marcha un sistema de registro de accidentes, se realizaron entrevistas postaccidente y se elaboró un cuestionario sobre aspectos psicosociales. Sobre la base del conocimiento de la realidad adquirido se diseñaron acciones preventivas y un programa formativo de una jornada de duración. Se diseñaron intervenciones, que se aplicaron en distintas granjas, con el objetivo de 'lograr cambios de conductas' y 'lograr la planificación de actividades preventivas'. El programa se evaluó en tres dimensiones: frecuencia de accidentes, actitudes hacia la prevención y controles de seguridad. Los resultados fueron considerados positivos.

La experiencia demuestra que los programas únicamente informativos no suelen dar resultados

Tal vez una de las enseñanzas más importantes que se pueden extraer de las distintas experiencias en reducción de accidentes es justamente que para saber cómo intervenir lo primero es conocer las causas que están detrás de los accidentes. Además, para aplicar programas preventivos eficaces contra los accidentes de trabajo es esencial que participen todas las partes. Conocer las causas para poder actuar sobre ella y abrir vías de cooperación definiendo objetivos comunes son elementos esenciales para el éxito de los programas.

Las campañas más eficaces son las que logran un contacto más estrecho con el colectivo al que se dirigen. Las que mejor funcionan suelen contener los siguientes elementos: acciones externas de control y vigilancia, promoción de la prevención en el origen y participación de los trabajadores. La experiencia demuestra que los programas únicamente informativos no suelen dar resultados.

Analizar bien los resultados

Los resultados de las campañas son la piedra de toque para valorar el impacto de las mismas. No basta con referirse al número de cursos impartidos o de folletos editados. Las conclusiones sobre el valor de un determinado programa deben basarse en la reducción efectiva de los índices de frecuencia y gravedad y así se hace en el informe de la Agencia Europea. Sin embargo hay que introducir ciertas cautelas en la interpretación de los resultados con el fin de no sacar conclusiones erróneas o caer en un optimismo desmedido.

No siempre se pueden comparar los resultados de las campañas únicamente por el porcentaje de reducción de los índices. Cuando la situación de partida es muy mala, resulta relativamente fácil (desde el punto de vista técnico) encontrar medidas sencillas que den resultados casi espectaculares. Una campaña igual pero dirigida a empresas con índices de siniestralidad inferiores, obtendría probablemente unos porcentajes de reducción mucho más modestos.

De modo similar, hay que verificar que un programa reduce realmente los daños y no sólo índices. Por ejemplo, una reducción del índice de gravedad (días de baja) sin una reducción en los índices de frecuencia (número de accidentes) puede hacer sospechar que la campaña en cuestión dio como resultado un aumento de la presión para reducir la duración de las bajas y no una acción eficaz en la disminución de las lesiones sufridas por los trabajadores.

En suma, aunque algunas de las campañas reseñadas han tenido más éxito que otras, pero no deberíamos considerarlas como si se tratara de un concurso para elegir a 'miss' o 'mister universo'. No hay una campaña que sea siempre la mejor, porque el secreto del éxito de cada una de las que se reseñan radica en que fue adecuada para el problema que se quería atacar. Por lo demás, en este tema hay que dar tantos premios como esfuerzos se hagan, y tantos castigos como faltas haya.

(*) Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (2001) Cómo reducir los accidentes de trabajo. Programas para la reducción de accidentes en los Estados miembros de la Unión Europea. Serie Sistemas y Programas. Informe completo en la web (sólo en inglés): http://agency.osha.eu.int/publications/reports/wordaccidents/

 

 

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