InicioNoticiasÍndiceRevistero por temasSuscripciónEvaluación   Revista de salud laboral para delegadas y delegados de prevención de CC.OO.
ISTASBuscarBúsqueda avanzadaInformaciónContacto
artículo siguiente
artículo anterior
Sumario nº 10
imprimir
Enviar a un compañero/a
Comentar el artículo

Dossier: Por la eliminación del amianto

(1)

Del exámen de la literatura científica se desprende que la exposición a las fibras artificiales que pueden sustituir al amianto es, en general, menos nociva, lo cual apoya de manera irrefutable la prohibición de todas las formas de amianto.

Una de las características de las fibras artificiales es que se fragmentan transversalmente y no longitudinalmente como ocurre con el amianto. Ello hace que sean más cortas sin disminuir su diámetro con lo que son más fácilmente atacables por los macrófagos (células de defensa inmunitaria de primera línea) y por tanto persisten menos tiempo en el organismo.

Sin embargo, se puede asegurar que los efectos irritantes (dermatitis), la posible formación de placas pleurales y la disminución de la capacidad pulmonar son efectos perjudiciales demostrados.

En lo referente al efecto carcinógeno de estos materiales sustitutivos, aunque no se puede asegurar, parece oportuno tomar precauciones dado que tanto la Agencia Internacional de Investigación sobre Cáncer (IARC) como el Programa Nacional de Toxicología de EE.UU. mantienen una sospecha razonable sobre su cancerogenicidad. La utilización de los materiales sustitutivos es mucho más reciente que la del amianto y su uso masivo no ha tenido lugar hasta la década de los 70, por lo que hasta hace poco no se han realizado estudios retrospectivos.

No todas las fibras alternativas presentan el mismo peligro. Sin poder afirmarlo taxativamente, se podría establecer el siguiente orden de menor a mayor peligrosidad: fibras de alcohol polivinílico < fibras de celulosa < fibras de vidrio de filamento contínuo < fibras de roca < fibras de escoria < fibras de para-amida < microfibras de vidrio (vidrio beta) < fibras cerámicas. Se puede afirmar que las fibras cerámicas son las más peligrosas y en ellas habrá que poner toda su atención el prevencionista, así como en las microfibrillas de vidrio.

En la relación anterior no aparecen el carburo de silicio, el nitruro de boro o las fibras de grafito (de carbono) por no haber obtenido suficiente información sobre ellas. Sin embargo, teniendo en cuenta su estructura y composición deberían colocarse inmediatamente después de las fibras de vidrio de filamento contínuo.

Como primera medida, para todas las fibras artificiales habría que rebajar el valor límite a 0,2 fibras/ml de aire, como máximo.

(1) Extracto de las conclusiones del trabajo de Domènec Turuguet publicado en el libro 'El amianto en España'.

 

Imprimir imprimir
Enviar a un compañero/a enviar a un compañero/a
Comentar el artículo comentar el artículo
Portada10DOSSIER
artículo siguiente artículo siguiente
artículo anterior artículo anterior
Sumario sumario